21 de febrero de 2012

Cumpleaños


A mi hermana Marcela.
Hoy es tu cumpleaños, pero no es un año más, hoy es distinto, has decidido que te jubilas, que quieres tomarte un año sabático y empezar ya a disfrutar de tus hijos y de tus nietos, quiero pensar que también de tu hermano, de tus hermanas, de los sobrinos y de las amigas, y a eso se le llama disfrutar de la vida. Como ir al cine, al teatro, a ver museos, exposiciones y hasta a pasear sin prisas.
A tomarte en serio, ir a hacer gimnasia, natación, ya sabes que es necesario, que solo es hasta empezar - que cuesta ya lo creo- y más a quienes nunca hemos hecho deporte, creíamos que con el trabajo duro era suficiente.

Este año, como otros muchos, no estamos cerca físicamente, pero virtualmente te doy sesenta y cuatro tirones de orejas y nos tomamos el chocolate con bizcochos alrededor de la mesa camilla que tienes tan aparente.
Al año que viene hacemos un pensamiento para estar a tiro de piedra.

Feliz cumpleaños y que cumplas muchos más,

Desde Palma a 21 de febrero de 2012.
Concha

14 de febrero de 2012

La fiesta

El treinta de noviembre es San Andrés y es la fiesta de Pecharromán, por cercanía era un derecho que teníamos el de poder ir a la fiesta.
Como los días eran muy cortos - no existía aún el cambio de hora - comíamos pronto y nos aviábamos para ir a primera hora de la tarde, con el fin de llegar de día con sol si la niebla no lo impedía.
Íbamos las amigas andando, contentas porque llevaríamos unas perrillas para comprar caramelos. Alrededor de la plaza los confiteros ponían sus puestos llenos de caramelos de todos los colores, tamaños y formas. Las garrotas de caramelo, con barras en espiral de colores como el arco iris, colgaban de una barra de lado a lado del puesto. Los pirulís -pirulí de la Habana, coletilla que aplicaba el confitero- la piruleta un poco más moderna, el chupa chups...
Las almendra garrapiñadas, las peladillas blancas, bueno bueno, era fascinante, yo me quedaba leta a la vista de tanta variedad de colores y hasta percibía los olores.

También recuerdo la plaza con su frontón lleno de letreros de Viva los Quintos del año y de los anteriores. Mientras ocurrían esas vivencias la gente de Pecharromán todavía estaba comiendo, ya se sabe que en la fiesta las comidas son más largas.
El baile era en la plaza, tocaban los Pichilines de Peñafiel, pero apenas los disfrutábamos porque enseguida se hacía de noche y teníamos que volver a casa andandito, de noche cerrada y con un frío intenso que se congelaban hasta las palabras, con poco abrigo, aunque la tia Marcela hace pocos días me recordó que un año estrenamos abrigo el día de San andrés, que era de color marrón.
Quizá quedó en mi subconsciente y por eso siempre me he comprado abrigo de color marrón. A pesar del frío merecía la pena ir a la fiesta.

Desde Palma, escrito en el mes de noviembre de dos mil once.

31 de enero de 2012

Juegos de la calle

Mis recuerdos de la infancia en Valtiendas, durante el mes de noviembre, son de días muy cortos, de ir a la escuela, de jugar al LINDOVEO por la plaza, por la cuesta y a veces por todo el pueblo.
También jugábamos a llamar a las puertas y salíamos corriendo para que no nos cogiera la dueña de la casa, siempre estábamos en movimiento.
La casa de los abuelos, antes de nuestra abuela Marcela, daba a la carretera por detrás de la Iglesia y allí, en la salita de abajo, pasábamos las tardes-noches alrededor del brasero en familia, hablando de las cosas que nos habían ocurrido durante el día o de lo que había que hacer al día siguiente.
También silencios solo interrumpidos cuando pasaban los camiones cargados de remolacha, se oía el estruendo al contacto de las enormes ruedas con la tierra de la carretera llena de baches, que con la lluvia se convertían en charcos permanentes que a veces se helaban y, entonces, era divertido chapotear en ellos y hacer saltar los trozos de hielo por los aires.
A veces los roderones que formaban las ruedas de los camiones eran tan grandes que eran imposibles de sortear a la edad de mis recuerdos.
Los camiones transportaban la remolacha de Peñafiel a Aranda de Duero. Los pueblos cosecheros eran Rábano, Laguna, Sacramenia, el Coto de Cárdaba y Pecharromán. Valtiendas ya sabeís que era y es cosechadora de vino.

En Aranda de Duero estaba la fábrica Azucarera, veo en internet que está cerrada desde 1996, hay fotos actuales de la azucarera abandonada, fotos para el recuerdo de quien se interese por la historia de los pueblos.


Desde Palma, escrito en el mes de noviembre del año dos mil once. Concha.


17 de octubre de 2011

La escuela II

El año 1958 no fue año bisiesto,pues el viernes día veintiocho de febrero en el cuaderno número veinticuatro, tengo el último escrito del Castigo.
El sábado día uno de marzo ya no aparece. El escrito del castigo dice que los jueves y sábados nos íbamos a casa a comer.
En aquellos tiempos los jueves por la tarde no había escuela, los sábados si que había escuela, dábamos la asignatura de la historia sagrada, también catecismo, el Catecismo del Padre Astete, cuándo tocaba catecismo doña Gregoria nos mandaba poner en fila, por orden, la primera la que tenía mejor nota, a continuación la segunda, la tercera ... podía ocurrir que doña Gregoria preguntase a una niña que no se sabía la respuesta, después a otra y a otra... hasta que una niña contestaba correctamente, entonces pasaba delante de las que no habían sabido contestar bien, Yo era de las primeras y me sabía las preguntas y las respuestas, de tanto repetirlas claro.
Como era marzo ya estábamos en tiempo de Cuaresma y no había baile, pero la Pascua de Resurrección estaba próxima y aunque no lo recuerdo bien estaríamos cerca del salón del baile y tal vez se abriría la puerta del salón el algún descuido y nos colaríamos a sabiendas de que nos podía caer otro castigo o sencillamente ya se nos había olvidado...

También desde Palma, a diecisiete de octubre de 2011.

20 de septiembre de 2011

La escuela I


Sé que Valtiendas no es el ombligo del mundo, pero es mi punto de referencia; la familia, los vecinos, las niñas y los niños de mi edad, la gente en su conjunto. También los lugares; la plaza, la iglesia, la escuela, ahí estaba doña Gregoria, que estuvo dos generaciones largas educando a las niñas de Valtiendas.

Aunque escribiré cosas importantes y bonitas al menos para mí, hoy os diré que la obediencia y la disciplina eran obligatorias como veréis.
Andaba yo estos días recordando que la señora maestra nos castigó a escribir en el cuaderno un escrito porque la habíamos desobedecido. Decía yo en casa que me acordaba del contenido del escrito y que debía de ser por Santa Águeda.
Marcelita me dice, mamá voy a sacar tus cuadernos - que llevan medio siglo guardados - y en efecto en el cuaderno número 23, el día seis de febrero de 1958, aparece los siguiente:

"CASTIGO

La señora maestra nos ha dicho muchas veces que las niñas no tenemos que ir al salón cuando hay baile cosa prohibida por las leyes morales a los menores de dieciséis años.
También nos tiene prohibido bailar con los niños o jugar o dejarnos acompañar de ellos.
Yo Concha Melero la he desobedecido y no he oído sus buenos consejos con lo que la he disgustado, ha formado mal concepto de mi y de mis padres si me lo consienten y no la ayudan en mi formación moral. Además me ha castigado a mi y a otras niñas que también la han desobedecido a escribir esto en mi cuaderno todos los días menos los jueves y los sábados durante el tiempo en que las otras niñas que se han portado bien van con sus conciencias tranquilas a sus casas a comer."


En Palma a, diecinueve de septiembre de dos mil once.

Concha.

26 de julio de 2011

Festividad de Santiago Apóstol

Os he contado alguna vez que en Valtiendas los domingos de verano se decía que eran viejos, no sé si era una prerrogativa de la Iglesia o de la autoridad competente, para poder trabajar en las tareas del campo, las tareas que eran sí que las conocéis... Eso sí, había que ir a misa que era misa rezada, no cantada, y por lo tanto era corta.

San Pedro, Santiago, Nuestra Señora de la Asunción y San Roque sí que eran festivos. Bueno pues el día de Santiago las familias merendaban en la bodega o al menos yo recuerdo ver subir a las familias con las viandas en la cesta. Nosotros merendábamos en casa, a la abuela Josefa no le gustaba subir a la bodega.

La merienda era bonito de lata a granel - que vendía la señora María- acompañado de huevo duro, cebolla, pimiento verde, sobria pero singular.

Después quedaba el baile en la plaza, el tio Primo y su hijo amenizaban la tarde.

Un recuerdo para ellos,

En Palma a, 24 de julio de 2011


Firma, Concha.

5 de junio de 2011

Albarrán, alegrías y desencanto...

Mercedes y yo convinimos ir a Valtiendas en el albarrán el martes día 19 de mayo, aunque ya sabíamos que había dejado de dar servicio a Valtiendas, los motivos los desconocemos.

Llegamos a Mendez Álvaro, nos acercamos a la taquilla y pedimos cada una un billete para Sacramenia. El trayecto fue normal -sin bocadillo-al llegar a Sepulveda entra el coche de línea hasta el espacio donde tiene la parada y se apean cuatro personas, da un giro y vuelve sobre sus pasos a coger la carretera en dirección a Peñafiel. Después de 25 o 30 kilómetros llega a Fuentesoto y a la salida del pueblo hace un giro y vuelve a desandar lo andado y enfila en dirección a Valtiendas.
La alegría que sentimos Mercedes y yo fue inmensa, a punto estuvimos de ponernos a saltar y aplaudir, pero ni la joven pasajera ni el conductor se percataron. Llegar a Valtiendas en el albarrán era mi ilusión cumplida, real no virtual.
El jueves día 19, que volvíamos a Madrid, nos acercamos a la parada para ver pasar al coche en dirección a Peñafiel y, decepción, no pasó.
Así que a las tres de la tarde Pepe Galindo nos acercó al empalme con una impotecia apenas controlada por nuestra parte.

Al pagar el billete le digo al conductor que nos ha dado plantón y me contesta que sólo pasa los martes por Valtiendas! por Dios, si sólo se tardan cinco minutos en bajar y volver a subir! escaso espíritu de solidaridad ante la petición de los vecinos de Valtiendas para compartir el servicio del coche de línea.

Escrito y sentido desde Palma a dos de junio de dos mil once.