12 de abril de 2012

Domingo de Ramos



El Domingo de Ramos es uno de los domingos más señalados del año. De esos que quedan en la retina y en el corazón para siempre, son imágenes y hechos vividos en la infancia que perviven a lo largo de la vida. Paso a relataros lo que para la chiquillería, o al menos para mí, suponía el Domingo de Ramos, ya habían pasado los cuarenta días de Cuaresma, cuarenta días sin oír cantar por la radio- de la Tía Teodosia o la del señor Alfonso- las canciones de moda, tampoco cantaban los mozos los domingos cuando bajaban de la merienda en las bodegas, cada cual con su cuadrilla.


Así que habían sido cuarenta días tristes y aburridos. El Domingo de Ramos ya parecía más alegre, quizá porque iba haciendo mejor tiempo o porque íbamos a misa llevando todos una rama de romero y la iglesia se llenaba de olor a romero -bendecido por don Saturnino- y también a incienso.
La mozas cantaban durante la Procesión una canción que me ha recordado Miguel Ángel de Valtiendas que empieza así; Jesús que triunfante entró domingo en Jerusalén....
También estrenábamos algo, las niñas un velo negro, redondo que cubre la cabeza, lo sujetábamos con una horquilla, o unos calcetines cortos de color blanco, estrenarse algo era importante, se decía que si no se estrenaba algo no tenías ni pies ni manos.
Hoy he estrenado una prenda de vestir, he ido a misa, he cogido una rama de olivo de las que han puesto en la entrada a la iglesia. Estaba llena de gente que año tras año acudimos a celebrar el Domingo de Ramos. El señor cura ha bendecido las ramas de Olivo y hemos salido en Procesión.

Escrito a bolígrafo en Palma a uno de abril del año dos mil doce.

31 de marzo de 2012

Las gaviotas

Comportamiento de las gaviotas durante San Sebastian y el fin de semana consecutivo.
Hoy es San Sebastian patrón de Palma, así que es día festivo, como es viernes tenemos tres días por delante sin niños en el colegio. Sin embargo las gaviotas sí que han acudido a las cercanías del colegio como un día más. Pero se han encontrado con que a la hora del recreo no hay niños y por lo tanto no hay migas de pan por el suelo, ni trozos de bocadillo, ni bocadillos enteros porque un niño ha empujado a otro sin querer y el bocadillo cae al suelo, también puede ser porque la mamá ha puesto mortadela en el bocata y al niño no le gusta la mortadela, así que lo desenvuelve y se deshace del bocata en cuanto tiene ocasión.

Cada día de cole los niños terminan el recreo y entran a clase sobre las doce, entonces las gaviotas se posan en el patio y se comen el manjar. Esta mañana están desconcertadas, no hay niños, ellas revolotean por el patio, se posan en los tejados con preferencia en los caballetes, graznan, emiten sonidos, aletean y al fin levantan el vuelo en dirección al mar, allí pillarán algún pez para suplir la falta de comida en el patio. Están adaptadas a las circunstancias.

El sábado sigo observando y se han acercado cuatro o cinco gaviotas pero como de paso, puro trámite, han oteado los alrededores y sin prisa han marcado el vuelo hacía el mar u otro lugar. El domingo no he visto a ninguna. Las gaviotas por memoria o instinto saben que los sábados y domingos no hay niños en el colegio, ni en este ni en el de al lado, solo se despistan los festivos entre semana o por cualquier otro evento.
Nota: al decir niños me refiero a niños y niñas. El colegio al que me refiero es Colegio Público Pintor Joan Miró.
Escrito a bolígrafo durante los tres días de San Sebastian.
Pasado al ordenador, desde Palma a trece de febrero de dos mil doce.

Concha

21 de febrero de 2012

Cumpleaños


A mi hermana Marcela.
Hoy es tu cumpleaños, pero no es un año más, hoy es distinto, has decidido que te jubilas, que quieres tomarte un año sabático y empezar ya a disfrutar de tus hijos y de tus nietos, quiero pensar que también de tu hermano, de tus hermanas, de los sobrinos y de las amigas, y a eso se le llama disfrutar de la vida. Como ir al cine, al teatro, a ver museos, exposiciones y hasta a pasear sin prisas.
A tomarte en serio, ir a hacer gimnasia, natación, ya sabes que es necesario, que solo es hasta empezar - que cuesta ya lo creo- y más a quienes nunca hemos hecho deporte, creíamos que con el trabajo duro era suficiente.

Este año, como otros muchos, no estamos cerca físicamente, pero virtualmente te doy sesenta y cuatro tirones de orejas y nos tomamos el chocolate con bizcochos alrededor de la mesa camilla que tienes tan aparente.
Al año que viene hacemos un pensamiento para estar a tiro de piedra.

Feliz cumpleaños y que cumplas muchos más,

Desde Palma a 21 de febrero de 2012.
Concha

14 de febrero de 2012

La fiesta

El treinta de noviembre es San Andrés y es la fiesta de Pecharromán, por cercanía era un derecho que teníamos el de poder ir a la fiesta.
Como los días eran muy cortos - no existía aún el cambio de hora - comíamos pronto y nos aviábamos para ir a primera hora de la tarde, con el fin de llegar de día con sol si la niebla no lo impedía.
Íbamos las amigas andando, contentas porque llevaríamos unas perrillas para comprar caramelos. Alrededor de la plaza los confiteros ponían sus puestos llenos de caramelos de todos los colores, tamaños y formas. Las garrotas de caramelo, con barras en espiral de colores como el arco iris, colgaban de una barra de lado a lado del puesto. Los pirulís -pirulí de la Habana, coletilla que aplicaba el confitero- la piruleta un poco más moderna, el chupa chups...
Las almendra garrapiñadas, las peladillas blancas, bueno bueno, era fascinante, yo me quedaba leta a la vista de tanta variedad de colores y hasta percibía los olores.

También recuerdo la plaza con su frontón lleno de letreros de Viva los Quintos del año y de los anteriores. Mientras ocurrían esas vivencias la gente de Pecharromán todavía estaba comiendo, ya se sabe que en la fiesta las comidas son más largas.
El baile era en la plaza, tocaban los Pichilines de Peñafiel, pero apenas los disfrutábamos porque enseguida se hacía de noche y teníamos que volver a casa andandito, de noche cerrada y con un frío intenso que se congelaban hasta las palabras, con poco abrigo, aunque la tia Marcela hace pocos días me recordó que un año estrenamos abrigo el día de San andrés, que era de color marrón.
Quizá quedó en mi subconsciente y por eso siempre me he comprado abrigo de color marrón. A pesar del frío merecía la pena ir a la fiesta.

Desde Palma, escrito en el mes de noviembre de dos mil once.

31 de enero de 2012

Juegos de la calle

Mis recuerdos de la infancia en Valtiendas, durante el mes de noviembre, son de días muy cortos, de ir a la escuela, de jugar al LINDOVEO por la plaza, por la cuesta y a veces por todo el pueblo.
También jugábamos a llamar a las puertas y salíamos corriendo para que no nos cogiera la dueña de la casa, siempre estábamos en movimiento.
La casa de los abuelos, antes de nuestra abuela Marcela, daba a la carretera por detrás de la Iglesia y allí, en la salita de abajo, pasábamos las tardes-noches alrededor del brasero en familia, hablando de las cosas que nos habían ocurrido durante el día o de lo que había que hacer al día siguiente.
También silencios solo interrumpidos cuando pasaban los camiones cargados de remolacha, se oía el estruendo al contacto de las enormes ruedas con la tierra de la carretera llena de baches, que con la lluvia se convertían en charcos permanentes que a veces se helaban y, entonces, era divertido chapotear en ellos y hacer saltar los trozos de hielo por los aires.
A veces los roderones que formaban las ruedas de los camiones eran tan grandes que eran imposibles de sortear a la edad de mis recuerdos.
Los camiones transportaban la remolacha de Peñafiel a Aranda de Duero. Los pueblos cosecheros eran Rábano, Laguna, Sacramenia, el Coto de Cárdaba y Pecharromán. Valtiendas ya sabeís que era y es cosechadora de vino.

En Aranda de Duero estaba la fábrica Azucarera, veo en internet que está cerrada desde 1996, hay fotos actuales de la azucarera abandonada, fotos para el recuerdo de quien se interese por la historia de los pueblos.


Desde Palma, escrito en el mes de noviembre del año dos mil once. Concha.


17 de octubre de 2011

La escuela II

El año 1958 no fue año bisiesto,pues el viernes día veintiocho de febrero en el cuaderno número veinticuatro, tengo el último escrito del Castigo.
El sábado día uno de marzo ya no aparece. El escrito del castigo dice que los jueves y sábados nos íbamos a casa a comer.
En aquellos tiempos los jueves por la tarde no había escuela, los sábados si que había escuela, dábamos la asignatura de la historia sagrada, también catecismo, el Catecismo del Padre Astete, cuándo tocaba catecismo doña Gregoria nos mandaba poner en fila, por orden, la primera la que tenía mejor nota, a continuación la segunda, la tercera ... podía ocurrir que doña Gregoria preguntase a una niña que no se sabía la respuesta, después a otra y a otra... hasta que una niña contestaba correctamente, entonces pasaba delante de las que no habían sabido contestar bien, Yo era de las primeras y me sabía las preguntas y las respuestas, de tanto repetirlas claro.
Como era marzo ya estábamos en tiempo de Cuaresma y no había baile, pero la Pascua de Resurrección estaba próxima y aunque no lo recuerdo bien estaríamos cerca del salón del baile y tal vez se abriría la puerta del salón el algún descuido y nos colaríamos a sabiendas de que nos podía caer otro castigo o sencillamente ya se nos había olvidado...

También desde Palma, a diecisiete de octubre de 2011.